Como aquel libro de Bolaño. Colecciono una larga lista, de la que te distingo…hasta la conversación de silencios, que nadie sabe descifrar y tú deleitas…
Mientes tan bien que podría dar crédito a ese argumento de Marte, pero prefiero mil veces tu conversación en la distancia, la cadencia de las risas, las provocaciones inadvertidas, los sueños rotos, la radio como excusa y los vestidos verdes de verano.
Nunca hubo idilio, ni dulce ni oportuno, sino el respeto de la fascinación mitificado. Podría ser una ecuación perfecta, pero la perfección es inviable…
Y la leyenda continúa…
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