No porque hizo de piernas huyó, entrenado para surcar maratones alrededor del mundo, sino porque hizo de su profesión un arte: “vendedor de humo“-se confesó.
Y desapareció…
No porque hizo de piernas huyó, entrenado para surcar maratones alrededor del mundo, sino porque hizo de su profesión un arte: “vendedor de humo“-se confesó.
Y desapareció…
Utliza otro idioma para traducir el latido, quizás en el propio nunca encontramos las palabras correctas o éstas nos abruman, y a modo de postdata me brinda: “I couldn’t find words to express the joy that the hearing of your voice gave to my heart…”
A las que yo nunca supe responder…y, sin embargo, qué poco cuesta decir “me hiciste feliz por un instante, gracias…” y ¡cuánto reconforta!
Como aquel libro de Bolaño. Colecciono una larga lista, de la que te distingo…hasta la conversación de silencios, que nadie sabe descifrar y tú deleitas…
Mientes tan bien que podría dar crédito a ese argumento de Marte, pero prefiero mil veces tu conversación en la distancia, la cadencia de las risas, las provocaciones inadvertidas, los sueños rotos, la radio como excusa y los vestidos verdes de verano.
Nunca hubo idilio, ni dulce ni oportuno, sino el respeto de la fascinación mitificado. Podría ser una ecuación perfecta, pero la perfección es inviable…
Y la leyenda continúa…
La frívola película de sobremesa, con happy-ending-of-course, encierra la gran-frase-moraleja-aplíquesela-usted-mismo: “That’s not a good enough offer for me. I’m not willing to gamble my whole life on someone who’s…well, not quite sure. It’s like you said. I’m still looking for something more extraordinary than that.”
Just like this my friend!
(I couldn’t say anything better…)
Show must go on…maletas rumbo Sur, haciendo camino al andar…hacia la noche de las Perseidas…
Ariadna detente, no prosigas la espera maldita, deshaciendo y tejiendo el ovillo, que no la merecen los teseos que emergen…
Y elige tu camino, deja de coquetear, de puntillas, los ajenos…
Es una pesadilla real, placer y vértigo del paraíso onírico: Mezclo Dalí con las hormigas prehistóricas deborándome la espalda, los versos olvidados de Herodoto: “Miraré a la luna, pero te veré a ti” y le non dit; cuando un destello lacerante me devuelve e incapacita, golpeándome la sien, silente tortura, aquel agosto maldito, pacíficos en flor y estrellas rojas, esgrimiendo poemas y abrazos infinitos para ahuyentar fantasmas y confesiones, la fragilidad del ser…
Y regreso, de las profundidades del alma, desgarrada la piel, sumisa entrega, reconociendo el vacío penetrante del silencio al que no quiero volver jamás…
A colación de la conversación, selecciono un extracto del libro: “El arte de ser uno mismo”, de Carvajal (médico), que me recomendara @Juanatalavera: “Es más fuerte aquel que se entrega y se da pues su verdadera fortaleza es su vulnerabilidad.”
Decimos nada y bien con pasmosa serenidad a la pregunta sincera de qué sucede, de cómo estamos. Y en un alarde artístico, mantenemos la postura, repitiéndonos “todo está bien así“, en un autoconvencimiento absurdo, pues mantengo, todas las nadas están cargadas de algos, todos los bien repletos de detalles, nimios tal vez, pero sumativos y lastrosos; simplemente elegimos no pronunciarnos, porque el silencio es un buen refugio…
Siberia es una región, no un estado de ánimo. El equilibrio es madurez. Y el tiempo, un bálsamo bendito…
Después de un tiempo
uno aprende la sutil diferencia
entre sostener una mano
y encadenar un alma.
Y uno aprende
que el amor no significa recostarse
y una compañía no significa seguridad.
Y uno empieza a aprender…
que los besos no son contratos
y los regalos no son promesas.
Y uno empieza a aceptar sus derrotas
con la cabeza alta y los ojos abiertos.
Y uno empieza a construir
todos sus caminos en el hoy,
porque el terreno de mañana
es demasiado inseguro para planes…
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
Y después de un tiempo
uno aprende que, si es demasiado,
hasta el calorcito del sol quema.
Así que uno planta su propio jardín
y decora su propia alma,
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.
Y uno aprende que realmente puede aguantar,
que uno realmente es fuerte,
que uno realmente vale…
J. Luis Borges
Lorca tenía razón, toda la razón, por eso después de leer el fragmentó que ella seleccionó para su escrito, a mí también”… luego me entraron / ganas de reírme. / No te conocía. / Sí me conociste. / No me conociste“
Mi sino: El baile de los extraños.
Arteria central. Noche profunda. La memoria hace baile de números, ya no recuerdo. Tampoco importa. Cruzo mordiendo las melancolías. No te extraño. No te echo de menos. Irónicas las promesas, siempre lo pienso, esbozando el Sorolla, testigo mudo de la danza de los extraños…